por Johan Tabori (publicado en una lista de interés de cine)
Describiendo a los cinemaniacos peruanos
Vamos a suponer que hay una persona (a la cual
llamaremos “A”) la cual toda su vida ha comido una
jugosa, alta en colesterol pero rica hamburguesa
McDonalds
Vamos a suponer además, que hay otra persona (a la
cual llamaremos “B”), la cual también come de vez en
cuando hamburguesas McDonalds, pero también come
hamburguesas de soya, también como Bembos, así como
ensaladas y frutas frescas.
“B” sabe que comer hamburguesas McDonalds de vez en
cuando no es malo, de hecho, hay algunos sabores que
le encantan, pero también sabe que comer a diario hace
daño a la salud. “B” sabe perfectamente que comer una
variedad de comidas es mas sano y que su alimentación
debe ser balanceada.
“A” nunca va a dejar de comer McDonalds, para el es un
“entretenimiento”, y le importa un pepino lo que diga
“B”.
“B” siempre se va a quejar de “A”, le va a decir “no
comas McDonalds todos los días, te va a embrutecer,
prueba otras cosas, a lo mejor te gustan y ademas te
hara bien”.
“A” va a responder “tu eres muy exquisito, me llegan
las personas como tu”. “B” le va a decir “porque
exquisito?? la buena comida puede ser barata, no
siempre tienes que ir a un fast food para conseguirla,
de hecho hay un sitio en Barranco que se llama El
Cinematografo donde venden comida barata y seguro te
va a gustar, tambien esta el PUCP(ese es un poco
fichito, pero tambien sirven buena comida, esta el
CAFAE, y ni que decir del CC de España, ahí la comida
es gratis!!!!”
“A” pensara que “B” esta hablando en chino, pero “B”
esperara fervientemente que “A” algun dia pruebe otro
tipo de comida.
“A” le dira a “B”: “oye, pero McDonalds tambien tiene
ensaladas y hamburguesa de pollo y son buenazas”, “B”
le dira inmediatamente “claro que lo se, 1 o 2 veces
al año McDonalds saca unas hamburguesas buenazas como
ese combo Kill Bill o ese postre alucinante que se
llama Before Sunset, ojala sacaron mas comidas asi”.
Y la discusión seguira por los siglos de siglos y
ninguno de los dos poniéndose de acuerdo, “A” dira
siempre “a barriga llena, corazon contento”, “B”
respondera “mente sana en cuerpo sano”, etc, etc.
Pero nadie puede negar que ambos disfrutan la comida y
piensan que es el mejor regalo que puso Dios en la
tierra.
Contenedor de videos, crónicas, fotos y más. La ciudad y sus habitantes cámara en mano.
lunes, enero 24, 2005
VILLA SOBREVIVENCIA
Artículo aparecido en el dominical de LA REPUBLICA sobre cincuenta policías a quienes el terrorismo de Sendero Luminoso y el MRTA los dejó sin manos, piernas, visión o con alguna otra deficiencia física.
Puede leerlo en el mismo diario
Puede leerlo en el mismo diario
sábado, enero 08, 2005
jueves, enero 06, 2005
Audiovisuales - precios en polvos azules
En este lugar:
(Representaciones Pasquel)
Tienda 23
Pasaje 18
Block 50
Edificio "F"
Centro Comercial Polvos Azules
encontré:
cintas SONY MINIDV a S/. 14.50 (unidad)
discos SONY MINIDISC (80 min) a S/. 6.00 (unidad) (S/.55 paquete de 10)
pilas recargables SONY (el par) a S/. 23.00
y un cono de 100 discos 700MB ESN a S/. 47.00
hasta ahora son los mejores precios que he encontrado en soportes de registro, si encuentran algo más barato en Lima me avisan para postearlo.
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Neoindividualismo y desigualdad
- recogido de www.periodistadigital.com -
Neoindividualismo y desigualdad
Por María José Fariñas Dulce
El País
05/01/05, 10.14 horas
Las actuales estrategias de la globalización de mercado y del capital están dando lugar a la concentración de sectores de gran riqueza, junto a grandes masas de miseria y a un gran número de población mundial superflua y desprovista de derechos. Hasta 1960 había en el mundo un rico por cada 30 pobres; hoy la proporción es de un rico por cada 80 pobres.
La Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en su último Informe anual contra el hambre denuncia, entre otros muchos datos, que cada año mueren por hambre más de cinco millones de niños menores de cinco años y que en los países ricos más de nueve millones de personas pasan hambre.
La ideología neoliberal del mercado reduce la vida humana a un mero análisis de costes y beneficios que desemboca en un individualismo sistemático basado en el cálculo de las ventajas individuales obtenidas dentro de un grupo social. Todo ello encamina a los seres humanos hacia un neoindividualismo posesivo y consumista que configura la base antropológica y social de nuestra época. Si bien el individualismo fue uno de los grandes logros de la modernidad, ahora el neoindividualismo imperante pretende reducir y simplificar toda posible visión compleja e integral del ser humano.
Esta ideología se transforma en un factor poderoso de desintegración y descohesión social, ya que va dejando carente de vínculos sociales a un amplio sector de la población mundial, que pasa a convertirse en una especie de nuevos parias de la civilización global. Los nuevos excluidos del mercado global tienen una característica en común: su falta de capacidad económica para el consumo, su imposibilidad de llegar a ser una especie de "consumidor universal" o transnacional; en una palabra, su prescindibilidad para el sistema.
El consumo o, mejor dicho, la capacidad económica para consumir -basada en una lógica individualista y competitiva-, se convierte actualmente en el criterio más importante de inclusión o de exclusión social. El neoindividualismo consumista quiebra la conciencia de clase social, fragmenta la sociedad e incluso privatiza el propio vínculo social.
La desigualdad ya no representa sólo un mecanismo ideológico de relación jerarquizada que se integraba socialmente mediante la existencia de derechos de contenido redistributivo y mediante la aspiración al "interés general" de las relaciones de producción capitalistas. Ahora el neoliberalismo la ha convertido en un factor determinante de la exclusión social. Quien no resulta competitivo en la lucha económica es eliminado definitivamente de ella.
El resultado de este proceso es, en mi opinión, un neoindividualismo radical, de carácter posesivo y consumista, que puede resumirse en la ética del enriquecimiento privado por encima y a costa de todo. No importan ya los medios legítimos o ilegítimos (tráfico de drogas, de mujeres, de menores, de órganos humanos, de armas, o corrupciones políticas, empresariales y fiscales) mediante los cuales se llega a la adquisición de un estatus económico; lo único que importa es tenerlo, ya que el neoindividualismo ha hecho desaparecer también toda posible reprobación social y moral de dichas conductas.
Practicamos ahora un individualismo sin mala conciencia que acaba desembocando en un nihilismo destructivo, donde los objetos nos marcan exteriormente y donde se premia la posesión de riqueza, se criminaliza la pobreza y la ganancia privada se eleva a valor supremo. Este neoindividualismo posesivo se desdobla, a su vez, en lo que, paradójicamente, se podría denominar como individualismo de la desposesión, que es aquel que deriva de los efectos negativos que la sociedad global arroja sobre la mayoría de las personas: ausencia de trabajo, precarización del mismo, incultura, inseguridad y desprotección institucional. Tras ello lo que existe es una ética de la desesperanza y del "sálvese quien pueda".
Lo más preocupante es que el neoindividualismo privatista aspira a convertirse en una nueva ética universal y homogénea, perfectamente difundida por los monopolios mediáticos. Su universalidad moral se difunde frente a cualesquiera otras éticas, como las éticas ecológicas o las antiecologistas, las animalistas o antianimalistas, las feministas o las antifeministas, las pacifistas, etc.
En una palabra, estamos ahora ante la universalización de un individualismo ya anunciado por Thomas Hobbes, que se basa en el criterio del imperio de la ley del más fuerte y abandona a los seres humanos a su insegura gestión de los riesgos de alimentación, salud, educación, vivienda, trabajo y condiciones del mismo, vejez, enfermedades, discapacidades y seguridad.
El neoindividualismo destruye la dimensión colectiva, solidaria y democrática de las relaciones sociales, rompe los vínculos de integración e instala a los seres humanos en una cultura de la satisfacción y del consumo inmediato. Asimismo, sacraliza la competitividad como base antropológica de las relaciones entre individuos y produce una incomunicación o una especie de autismo social entre los seres humanos de consecuencias hasta ahora imprevisibles.
Es el triunfo de la privacidad sobre la colectividad. Según esta lógica, la gestión de las consecuencias sociales perversas de la globalización (paro estructural permanente, falta de cobertura social de las situaciones carenciales o de riesgo, conflictividad y violencia social, pobreza, repliegue cultural, analfabetismo, enfermedad, radicalización étnica, inseguridad) se traslada del ámbito público al ámbito de la responsabilidad individual y, consecuentemente, a la gestión individual o, en el mejor de los casos, a la ayuda familiar.
La sociedad deja de ofrecer mecanismos institucionales y universales de integración social, seguridad, solidaridad y, consecuentemente, abandona a las personas a su solitario, inseguro y mercantilizado destino. Las soluciones colectivas y solidarias ya no parecen factibles. La competitividad individual dentro del mercado es la única salvación posible.
De ahí deriva la paradoja central de nuestras sociedades globales: en el momento en que la economía de libre mercado se mundializa y se transforma de modo acelerado gracias a la utilización de unas tecnologías y unos medios de transporte y de comunicación nuevos, el ser humano deja de proyectarse hacia el futuro, pierde elementos de seguridad, de identidad de clase y busca un fundamento en el pasado, en un deseo ahistórico, en identidades perdidas o en nuevas y, a veces, lejanas espiritualidades religiosas.
Además, busca un discurso político que le legitime en ese sentido. Por eso, cuando nuestras estructuras societarias reducen los mecanismos de redistribución del poder social entre todos sus miembros, surge con más fuerza la reivindicación de la preservación de las diferencias y de las identidades culturales, étnicas o religiosas. Esto puede provocar una ruptura de los tradicionales vínculos solidarios, participativos y distributivos de la integración social, favoreciendo la tendencia a la radicalización cultural, étnica, comunitaria, urbana, religiosa o, en general, identitaria de los grupos socialmente vulnerables y fácilmente manipulables por sectores ideológicamente conservadores.
Es precisamente en momentos de fragmentación social y de privatización del vínculo social cuando hay que estar más atentos al papel de regulación y de integración social que juegan, por ejemplo, las religiones y las instituciones que las gestionan, como ha quedado demostrado en las últimas elecciones presidenciales en EE UU, con la movilización religiosa (evangelista, fundamentalmente) a favor de los valores morales defendidos por George W. Bush.
Sucede con frecuencia que cuando las religiones transcienden su ámbito privado, para impregnar la vida social, cultural y política, y suplantan los tradicionales mecanismos laicos de regulación social, tienden a basarse en una manera intolerante de interpretar su propio mensaje religioso, que conduce a posiciones integristas y fundamentalistas. No olvidemos, además, que todo fundamentalismo, sea del tipo que sea, tiene su origen en el miedo irracional al pluralismo y a la diferencia. Por eso hay que apelar de nuevo a los mecanismos laicos y públicos que conllevan integración e igualdad social.
María José Fariñas Dulce es profesora titular de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid.
Neoindividualismo y desigualdad
Por María José Fariñas Dulce
El País
05/01/05, 10.14 horas
Las actuales estrategias de la globalización de mercado y del capital están dando lugar a la concentración de sectores de gran riqueza, junto a grandes masas de miseria y a un gran número de población mundial superflua y desprovista de derechos. Hasta 1960 había en el mundo un rico por cada 30 pobres; hoy la proporción es de un rico por cada 80 pobres.
La Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en su último Informe anual contra el hambre denuncia, entre otros muchos datos, que cada año mueren por hambre más de cinco millones de niños menores de cinco años y que en los países ricos más de nueve millones de personas pasan hambre.
La ideología neoliberal del mercado reduce la vida humana a un mero análisis de costes y beneficios que desemboca en un individualismo sistemático basado en el cálculo de las ventajas individuales obtenidas dentro de un grupo social. Todo ello encamina a los seres humanos hacia un neoindividualismo posesivo y consumista que configura la base antropológica y social de nuestra época. Si bien el individualismo fue uno de los grandes logros de la modernidad, ahora el neoindividualismo imperante pretende reducir y simplificar toda posible visión compleja e integral del ser humano.
Esta ideología se transforma en un factor poderoso de desintegración y descohesión social, ya que va dejando carente de vínculos sociales a un amplio sector de la población mundial, que pasa a convertirse en una especie de nuevos parias de la civilización global. Los nuevos excluidos del mercado global tienen una característica en común: su falta de capacidad económica para el consumo, su imposibilidad de llegar a ser una especie de "consumidor universal" o transnacional; en una palabra, su prescindibilidad para el sistema.
El consumo o, mejor dicho, la capacidad económica para consumir -basada en una lógica individualista y competitiva-, se convierte actualmente en el criterio más importante de inclusión o de exclusión social. El neoindividualismo consumista quiebra la conciencia de clase social, fragmenta la sociedad e incluso privatiza el propio vínculo social.
La desigualdad ya no representa sólo un mecanismo ideológico de relación jerarquizada que se integraba socialmente mediante la existencia de derechos de contenido redistributivo y mediante la aspiración al "interés general" de las relaciones de producción capitalistas. Ahora el neoliberalismo la ha convertido en un factor determinante de la exclusión social. Quien no resulta competitivo en la lucha económica es eliminado definitivamente de ella.
El resultado de este proceso es, en mi opinión, un neoindividualismo radical, de carácter posesivo y consumista, que puede resumirse en la ética del enriquecimiento privado por encima y a costa de todo. No importan ya los medios legítimos o ilegítimos (tráfico de drogas, de mujeres, de menores, de órganos humanos, de armas, o corrupciones políticas, empresariales y fiscales) mediante los cuales se llega a la adquisición de un estatus económico; lo único que importa es tenerlo, ya que el neoindividualismo ha hecho desaparecer también toda posible reprobación social y moral de dichas conductas.
Practicamos ahora un individualismo sin mala conciencia que acaba desembocando en un nihilismo destructivo, donde los objetos nos marcan exteriormente y donde se premia la posesión de riqueza, se criminaliza la pobreza y la ganancia privada se eleva a valor supremo. Este neoindividualismo posesivo se desdobla, a su vez, en lo que, paradójicamente, se podría denominar como individualismo de la desposesión, que es aquel que deriva de los efectos negativos que la sociedad global arroja sobre la mayoría de las personas: ausencia de trabajo, precarización del mismo, incultura, inseguridad y desprotección institucional. Tras ello lo que existe es una ética de la desesperanza y del "sálvese quien pueda".
Lo más preocupante es que el neoindividualismo privatista aspira a convertirse en una nueva ética universal y homogénea, perfectamente difundida por los monopolios mediáticos. Su universalidad moral se difunde frente a cualesquiera otras éticas, como las éticas ecológicas o las antiecologistas, las animalistas o antianimalistas, las feministas o las antifeministas, las pacifistas, etc.
En una palabra, estamos ahora ante la universalización de un individualismo ya anunciado por Thomas Hobbes, que se basa en el criterio del imperio de la ley del más fuerte y abandona a los seres humanos a su insegura gestión de los riesgos de alimentación, salud, educación, vivienda, trabajo y condiciones del mismo, vejez, enfermedades, discapacidades y seguridad.
El neoindividualismo destruye la dimensión colectiva, solidaria y democrática de las relaciones sociales, rompe los vínculos de integración e instala a los seres humanos en una cultura de la satisfacción y del consumo inmediato. Asimismo, sacraliza la competitividad como base antropológica de las relaciones entre individuos y produce una incomunicación o una especie de autismo social entre los seres humanos de consecuencias hasta ahora imprevisibles.
Es el triunfo de la privacidad sobre la colectividad. Según esta lógica, la gestión de las consecuencias sociales perversas de la globalización (paro estructural permanente, falta de cobertura social de las situaciones carenciales o de riesgo, conflictividad y violencia social, pobreza, repliegue cultural, analfabetismo, enfermedad, radicalización étnica, inseguridad) se traslada del ámbito público al ámbito de la responsabilidad individual y, consecuentemente, a la gestión individual o, en el mejor de los casos, a la ayuda familiar.
La sociedad deja de ofrecer mecanismos institucionales y universales de integración social, seguridad, solidaridad y, consecuentemente, abandona a las personas a su solitario, inseguro y mercantilizado destino. Las soluciones colectivas y solidarias ya no parecen factibles. La competitividad individual dentro del mercado es la única salvación posible.
De ahí deriva la paradoja central de nuestras sociedades globales: en el momento en que la economía de libre mercado se mundializa y se transforma de modo acelerado gracias a la utilización de unas tecnologías y unos medios de transporte y de comunicación nuevos, el ser humano deja de proyectarse hacia el futuro, pierde elementos de seguridad, de identidad de clase y busca un fundamento en el pasado, en un deseo ahistórico, en identidades perdidas o en nuevas y, a veces, lejanas espiritualidades religiosas.
Además, busca un discurso político que le legitime en ese sentido. Por eso, cuando nuestras estructuras societarias reducen los mecanismos de redistribución del poder social entre todos sus miembros, surge con más fuerza la reivindicación de la preservación de las diferencias y de las identidades culturales, étnicas o religiosas. Esto puede provocar una ruptura de los tradicionales vínculos solidarios, participativos y distributivos de la integración social, favoreciendo la tendencia a la radicalización cultural, étnica, comunitaria, urbana, religiosa o, en general, identitaria de los grupos socialmente vulnerables y fácilmente manipulables por sectores ideológicamente conservadores.
Es precisamente en momentos de fragmentación social y de privatización del vínculo social cuando hay que estar más atentos al papel de regulación y de integración social que juegan, por ejemplo, las religiones y las instituciones que las gestionan, como ha quedado demostrado en las últimas elecciones presidenciales en EE UU, con la movilización religiosa (evangelista, fundamentalmente) a favor de los valores morales defendidos por George W. Bush.
Sucede con frecuencia que cuando las religiones transcienden su ámbito privado, para impregnar la vida social, cultural y política, y suplantan los tradicionales mecanismos laicos de regulación social, tienden a basarse en una manera intolerante de interpretar su propio mensaje religioso, que conduce a posiciones integristas y fundamentalistas. No olvidemos, además, que todo fundamentalismo, sea del tipo que sea, tiene su origen en el miedo irracional al pluralismo y a la diferencia. Por eso hay que apelar de nuevo a los mecanismos laicos y públicos que conllevan integración e igualdad social.
María José Fariñas Dulce es profesora titular de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid.
miércoles, diciembre 29, 2004
Amnistía Internacional denuncia violencia contra las mujeres en los videojuegos
Asesinatos, violaciones, esclavitud, tortura, prostitución forzada, abuso de menores...
Un informe de Amnistía Internacional denuncia que los videojuegos siguen promoviendo una normalización de los abusos de los derechos humanos y, en concreto, que fomentan roles y estereotipos discriminatorios hacia las mujeres e incluso que, a veces, se fomenta la violencia de género.
Bajo el título 'Con la violencia hacia las mujeres no se juega', el informe incide en el respeto de los Derechos del Niño en relación a los contenidos que reciben de los videojuegos y en la imagen discriminatoria que sufren las mujeres retratadas en estos juegos por razón de sexo.
Violaciones y prostitución
Según ha señalado el presidente de la sección española de Amnistía, Esteban Beltrán, en la investigación han descubierto agresiones a mujeres, asesinatos, violaciones, esclavitud, tortura, prostitución forzada, abuso de menores, tratamiento de mujeres como objetos y otras violaciones de derechos humanos como ataques a la población civil, entre otros.
Este informe, que es el cuarto que realiza la ONG sobre el fomento de los derechos humanos en el mercado de los videojuegos, ha analizado medio centenar de juegos del entorno PC y videoconsolas, quince páginas web de descargas de juegos a través de internet y ha estudiado la accesibilidad y control de los menores en los salones recreativos de nuestro país y las revistas especializadas del sector.
Títulos polémicos contra la mujer
Ejemplo del trato que recibe la mujer en los videojuegos se puede observar en el juego 'Grand Theft Auto: San Andreas', uno de los más vendidos este año, en el que las mujeres en ejercicio de la prostitución son objeto de agresión y asesinato por parte de quien protagoniza el juego.
En 'Benki Kuosoko', el jugador puede realizar todo tipo de vejaciones a una mujer japonesa, amordazada y maniatada, que se encuentra sentada con las piernas abiertas sobre un retrete, mientras que 'Sociolotron' incluye en su argumento violaciones y esclavitud sexual con consecuencias como la transmisión de enfermedades y embarazos forzados.
Escaso control de los niños
La organización también ha analizado juegos en los que se promueve el abuso sexual contra menores ('Neverland'), se fomentan las ejecuciones extrajudiciales ('JFK Reloaded'), se normalizan los ataques a la población civil ('September 12th'), se desprecia la integridad de las personas ('Caída Libre') o se incita a la violación de derechos humanos en conflictos armados ('Rainbox Six 3').
El informe denuncia la "laxitud" con que la industria de videojuegos fija las edades recomendadas de juego y, "lo que es peor", que los menores de edad pueden acceder a la mayoría de estos juegos "sin control alguno, de forma gratuita y por internet".
Vacío legal de las Administraciones
Beltrán ha lamentado el vacío legal que hay en el Estado español respecto a la protección de menores y ha apuntado que la única legislación existente es la de algunas Comunidades Autónomas como Galicia o Madrid. Sin embargo, ha señalado que "estas comunidades la incumplen o desconocen su cumplimiento".
El representante de Amnistía ha añadido que "el Estado español está incumpliendo la Convención sobre la eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, que le obliga a tomar las medidas necesarias para suprimir dicha discriminación en todas sus manifestaciones".
Por ello, la organización insta al Gobierno a poner en marcha este marco legislativo y a las Comunidades a que hagan cumplir la legislación vigente en la normativa que regula la homologación de los salones recreativos.
Posibles mejoras legales
Además, solicita al Ejecutivo una mayor implicación en la supervisión del Código de Autorregulación de la industria del software de entretenimiento, que Beltrán ha calificado de "demasiado flexible en algunos videojuegos, sobre todo en la clasificación de la edad recomendada para cada juego".
Dentro de sus recomendaciones, tampoco se deben olvidar otros actores sociales implicados, como los profesionales de la educación y los padres de los menores, responsables también de concienciar a los niños y de controlar los contenidos de los juegos que llegan a sus manos
fuente: periodistadigital.com
Un informe de Amnistía Internacional denuncia que los videojuegos siguen promoviendo una normalización de los abusos de los derechos humanos y, en concreto, que fomentan roles y estereotipos discriminatorios hacia las mujeres e incluso que, a veces, se fomenta la violencia de género.
Bajo el título 'Con la violencia hacia las mujeres no se juega', el informe incide en el respeto de los Derechos del Niño en relación a los contenidos que reciben de los videojuegos y en la imagen discriminatoria que sufren las mujeres retratadas en estos juegos por razón de sexo.
Violaciones y prostitución
Según ha señalado el presidente de la sección española de Amnistía, Esteban Beltrán, en la investigación han descubierto agresiones a mujeres, asesinatos, violaciones, esclavitud, tortura, prostitución forzada, abuso de menores, tratamiento de mujeres como objetos y otras violaciones de derechos humanos como ataques a la población civil, entre otros.
Este informe, que es el cuarto que realiza la ONG sobre el fomento de los derechos humanos en el mercado de los videojuegos, ha analizado medio centenar de juegos del entorno PC y videoconsolas, quince páginas web de descargas de juegos a través de internet y ha estudiado la accesibilidad y control de los menores en los salones recreativos de nuestro país y las revistas especializadas del sector.
Títulos polémicos contra la mujer
Ejemplo del trato que recibe la mujer en los videojuegos se puede observar en el juego 'Grand Theft Auto: San Andreas', uno de los más vendidos este año, en el que las mujeres en ejercicio de la prostitución son objeto de agresión y asesinato por parte de quien protagoniza el juego.
En 'Benki Kuosoko', el jugador puede realizar todo tipo de vejaciones a una mujer japonesa, amordazada y maniatada, que se encuentra sentada con las piernas abiertas sobre un retrete, mientras que 'Sociolotron' incluye en su argumento violaciones y esclavitud sexual con consecuencias como la transmisión de enfermedades y embarazos forzados.
Escaso control de los niños
La organización también ha analizado juegos en los que se promueve el abuso sexual contra menores ('Neverland'), se fomentan las ejecuciones extrajudiciales ('JFK Reloaded'), se normalizan los ataques a la población civil ('September 12th'), se desprecia la integridad de las personas ('Caída Libre') o se incita a la violación de derechos humanos en conflictos armados ('Rainbox Six 3').
El informe denuncia la "laxitud" con que la industria de videojuegos fija las edades recomendadas de juego y, "lo que es peor", que los menores de edad pueden acceder a la mayoría de estos juegos "sin control alguno, de forma gratuita y por internet".
Vacío legal de las Administraciones
Beltrán ha lamentado el vacío legal que hay en el Estado español respecto a la protección de menores y ha apuntado que la única legislación existente es la de algunas Comunidades Autónomas como Galicia o Madrid. Sin embargo, ha señalado que "estas comunidades la incumplen o desconocen su cumplimiento".
El representante de Amnistía ha añadido que "el Estado español está incumpliendo la Convención sobre la eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, que le obliga a tomar las medidas necesarias para suprimir dicha discriminación en todas sus manifestaciones".
Por ello, la organización insta al Gobierno a poner en marcha este marco legislativo y a las Comunidades a que hagan cumplir la legislación vigente en la normativa que regula la homologación de los salones recreativos.
Posibles mejoras legales
Además, solicita al Ejecutivo una mayor implicación en la supervisión del Código de Autorregulación de la industria del software de entretenimiento, que Beltrán ha calificado de "demasiado flexible en algunos videojuegos, sobre todo en la clasificación de la edad recomendada para cada juego".
Dentro de sus recomendaciones, tampoco se deben olvidar otros actores sociales implicados, como los profesionales de la educación y los padres de los menores, responsables también de concienciar a los niños y de controlar los contenidos de los juegos que llegan a sus manos
fuente: periodistadigital.com
viernes, diciembre 24, 2004
martes, diciembre 21, 2004
lunes, noviembre 29, 2004
chinos competitivos navideños bastardos de las transnacionales
caramba la isla de las flores en todo su esplendor... Cuando compren juguetes piensenlo bien....
fuente: Periodistadigital
Made in China
Explotado por los Reyes Magos
El periodista se hace pasar por un empresario occidental. Fábricas donde niños, jóvenes y mayores trabajan en condiciones infrahumanas. Jornadas de 14 horas, siete días a la semana, para inundar Occidente de juguetes.
Por David Jiménez
El Mundo
29/11/04, 07.39 horas
Si los Reyes Magos existen, deben parecerse mucho a los empleados de la factoría de juguetes Mou Yip. El capataz les contrató en las aldeas rurales del oeste de China y desde el pasado mes de marzo les ha mantenido encerrados en este viejo y decrépito edificio de la ciudad sureña de Dongguan.
Para que los regalos de estas Navidades lleguen a tiempo, y los sueños de los niños de Occidente se hagan realidad, se trabaja siete días a la semana, 14 horas al día, hasta que el cuerpo aguanta. Se duerme y se come en la factoría y las visitas al servicio durante la jornada laboral están limitadas a dos por turno.
Los juguetes van tomando forma según pasan de un sector a otro de la línea de producción hasta que, al llegar al final, ellos mismos se declaran listos para emprender el largo viaje que los llevará a los hogares de Europa o EEUU. «Hola, soy la Cerdita Peppa», repiten una tras otra las muñecas rosadas antes de partir en cajas de ocho unidades.
Da lo mismo qué juguete pida este año su hijo por Navidad -¿un coche teledirigido? ¿una muñeca? ¿el último videojuego?-, las posibilidades de que lleve estampado el sello de Made in China son de más del 90%. Las factorías chinas empezaron a construir los juguetes de Occidente a principios de los 80 y, poco a poco, se han ido comiendo el mercado hasta monopolizarlo por completo.Un millón de trabajadores malpagados y casi siempre explotados, muchos de ellos menores, se encargan de mantener en pie uno de los mayores y más lucrativos negocios.
Las sirenas anuncian antes del amanecer el inicio de la jornada de trabajo en las dos mayores ciudades jugueteras del mundo, Shantou y Dongguan, en la provincia de Guangdong. Ambas quedan dentro de los límites de Juguetelandia, donde decenas de kilómetros cuadrados de parques industriales concentran más de 3.000 factorías, la trastienda de un mundo de imaginación y diversión que aquí no lo es.
Las hay de todos los tamaños y condición, desde pequeños y míseros talleres a inmensas plantas industriales de hasta 4.000 trabajadores, capaces de producir millones de unidades al mes.A la cola se encuentran fábricas que han sido convertidas en cárceles laborales, con sus ventanales enrejados, y las puertas cerradas con candados y con guardianes que vigilan más a los empleados que el perímetro de la fábrica. El nombre de las empresas no está identificado en la entrada y los edificios están registrados como inmuebles vacíos. Los empleados no pueden salir de los edificios durantes meses y los inspectores no pueden -o a menudo no quieren- entrar.
Dan Mei Yun trabaja en la fábrica Regalo de Dios, en Dongguan, desde hace seis meses. Llegó procedente de la provincia de Henan con sólo 16 años y el sueño de poder enviar algo de dinero a sus padres en el campo, donde millones de personas tratan de subirse al tren del progreso que está transformando China.
«Estoy desesperada porque con el dinero que me dan, sólo tengo para vivir. Me hacen pagar por la comida y el alojamiento. No puedo mandar nada a casa», dice la adolescente bajando la cabeza mientras sujeta en la mano un Teletubbie de peluche que repite su nombre y camina impulsado a pilas, uno de los previsibles éxitos de la temporada. El sueldo de Mei Yun: 49 euros al mes, 10 céntimos por cada hora extra.
El Gobierno chino asegura que el salario medio en las fábricas chinas del juguete está en los 600 yuanes, cerca de 55 euros al mes. La realidad es que ni siquiera las duras condiciones laborales que fija la ley -el sueldo mínimo está establecido en 40 euros- se cumplen. En muchas fábricas de Shantou y Dongguan los trabajadores son obligados a memorizar un formulario con las 50 respuestas que deben dar a los inspectores laborales o los empresarios occidentales que se interesen por su situación.«¿Has visto alguna vez a un menor trabajando?
Respuesta: No», dice una parte del escrito distribuido en Shantou, al que ha tenido acceso CRONICA. «¿Si cometes un error durante el trabajo, se te penaliza? Respuesta: No. La dirección y el capataz nos enseñan a hacerlo mejor con paciencia», se lee en otra.
Los testimonios de los trabajadores dan una visión muy diferente y describen la aplicación de un sistema de castigos que puede llegar a reducir los sueldos a la mitad, con multas económicas por simples despistes o errores en la producción, aunque la causa no esté en los empleados. Las fábricas de juguetes chinas son, por encima de todo, un mundo de contradicciones: niños fabricando juguetes para que se diviertan otros niños o productos destinados a la diversión que condenan a miles de personas a trabajar en condiciones de esclavitud.
Prácticamente todas las grandes empresas del sector, desde Disney a Hasbro o las grandes productoras de Hollywood, que han entrado en los últimos años en el mercado con la comercialización de los protagonistas de sus películas animadas, han desembarcado en China para abaratar costes.
Las decenas de miles de Barbies que este año vuelven a inundar las tiendas con su oferta de glamour y lujo salen de dos plantas chinas que la empresa Mattel tiene en el sur del país y que mantienen una plantilla de 8.000 empleados. Este año, el accesorio de la «Barbie ejecutiva», un mini ordenador portátil de plástico, se vende por cerca de 50 euros en las tiendas, el sueldo de un mes de las jóvenes que trabajan en el sector.
Pero aunque algunas compañías mantienen controles sobre las fábricas y cuidan de que no se abuse de los trabajadores, la mayoría sólo tienen en cuenta una cosa: el precio del producto.
La obsesión por arañar unos céntimos a cada unidad, de estirar un poco el margen, es lo que ha llevado al pequeño Bo (no es su nombre real) hasta Juguetes Mou Yip. El más joven de los empleados de la fábrica apenas aparenta 11 años. Su cometido es rellenar los juguetes con un sustitutivo del algodón, uno a uno, siempre a mano, durante 14 horas seguidas. Detrás de él se levanta una gran montaña de osos de peluche listos para ser enviados a los supermercados de la multinacional Wal-Mart, la mayor cadena comercial del mundo con más de 5.000 tiendas repartidas en decenas de países.
La empresa estadounidense, cuyo lema es «precios siembre bajos, siempre», tiene contratada en Mou Yip la producción de dos de sus juguetes para los próximos dos años: cuatro millones de muñecos que serán vendidos a 4,97 dólares la unidad, casi tres veces más del precio de fábrica.
SINDICATOS: PROHIBIDOS
Xu Feng Huan, que fundó esta factoría con 300 empleados en 1997, admite que las condiciones de sus empleados no son dignas y se defiende asegurando que la responsabilidad de los abusos recae en las empresas extranjeras. Su locuacidad obedece sólo a que no sabe que los dos hombres perfectamente trajeados que acabamos de darle nuestras tarjetas de visita somos en realidad periodistas.«Wal-Mart es muy poderosa porque sus pedidos son muy grandes y las fábricas dependemos de ellos. Cada año exigen precios más bajos y saben que eso nos obligará a tener a los trabajadores en esta situación. ¿Qué otra cosa podemos hacer?», se pregunta la propietaria de Mou Yip, segura de que así logrará convencernos de que nuestros juguetes los fabrique ella.
El National Labor Commitee, una organización defensora de los derechos de los trabajadores en el Tercer Mundo que tiene su sede en EEUU, asegura en su informe Juguetes de la miseria 2004 que no es extraño que los empleados del sector trabajen hasta 20 horas al día en los periodos prenavideños, que sufran constantes retrasos en el pago de sus sueldos y que sean despedidos a la mínima queja.
En las factorías de Guangdong, donde la humedad y el calor se hacen insoportables en verano, las largas jornadas se hacen más insoportables si cabe en plantas sin ventilación y sin apenas iluminación. Lo peor, sin embargo, suele llegar al finalizar la jornada, casi siempre de madrugada.
Los empleados deben descansar en dormitorios en los que las condiciones de miseria casi siempre superan todo lo que dejaron atrás en sus pueblos de origen. Hasta 20 personas se hacinan en habitaciones de 20 metros cuadrados y decenas de ellas compartan un único retrete. El hedor es insoportable. Los empleados deben ocuparse de la limpieza y rara vez reciben suficiente comida para mantenerles en pie al día siguiente. Los desfallecimientos y las enfermedades son constantes, pero apenas un 10% tienen seguro médico. Cuando caen rendidos, simplemente son reemplazados.
Las grandes multinacionales han encontrado la forma de quitarse la responsabilidad y desentenderse de los abusos contratando a intermediarios que negocian directamente con las fábricas desde Hong Kong. «Luego exigen precios mínimos que saben que sólo pueden lograrse rebajando los salarios y manteniendo horarios salvajes y se lavan las manos», asegura un intermediario que trabaja para la firma Wal-Mart.
China se ha convertido en la principal fábrica del mundo gracias a la mano de obra barata, la ausencia de sindicatos independientes -están prohibidos- y la pobreza de cientos de millones de campesinos que emigran a las zonas industriales en un intento de sumarse a los cerca de 400 millones de chinos que han salido de la miseria en el último cuarto de siglo. Los trabajadores chinos son rápidos, baratos y eficientes.
Hasta los mayores detractores del régimen comunista chino admiten que las fábricas, a pesar de las condiciones, han ayudado a desarrollar el país. Gigantescas áreas como el Delta del Río de la Perla, en el sur, han experimentado un cambio radical en los últimos años gracias a la manufacturación masiva de todo tipo de productos, desde muñecas hinchables -China también es el mayor productor de juguetes eróticos- a bicicletas.
El problema es que, mientras la región se enriquecía, las condiciones de los trabajadores se quedaban estancadas. El Ministerio de Trabajo chino reconoce que el salario medio en las zonas industriales sólo ha subido 68 yuanes (6 euros) en los últimos 12 años. Para muchos, el viaje ha dejado de valer la pena y, por primera vez desde la apertura económica de China, las fábricas de Guangdong tienen problemas para contratar a suficientes trabajadores.
Aunque las empresas jugueteras confían en que los 750 millones de campesinos que todavía viven en China mantengan la oferta de mano de obra barata en los próximos años, el sistema vive una primera e inesperada crisis. Las duras condiciones de los últimos 20 años están ahuyentando a miles de jóvenes que no ven motivo para buscar trabajo a cientos o miles de kilómetros de sus casas. El desarrollo económico ha empezado a llegar al interior del país y las oportunidades se reparten a zonas nuevas, como la ribera del río Yangtzé.
Las condiciones laborales en Dongguan son tan severas que muchos empleados, exhaustos, deciden volver a sus casas tras dos o tres años de calvario. «No poder descansar ningún día te va quitando las fuerzas hasta que llega un momento en que nada importa. O lo dejas o te mueres de agotamiento», explica Ai Xiao Long, un joven de 20 años que fue reclutado hace tres para la fabricación de coches teledirigidos.
NIÑOS Y ANCIANOS
El paisaje laboral ha empezado a transformarse y por primera vez se puede ver a muchos jóvenes varones ocupando puestos que antes estaban reservados a mujeres. «Ellas trabajan mejor, pero tenemos problemas para conseguir gente. Ahora vale todo, niños, mujeres, hombres, gente más mayor», explica el propietario de una factoría de Dongguan.
Los propios dueños de las fábricas admiten que la falta de empleados ha hecho que este año se contraten más menores que nunca, después de que su número se hubiera reducido hace cinco años tras una campaña del Gobierno contra la explotación infantil. Los niños son especialmente valiosos en la manufacturación de juguetes, que requiere de dedos pequeños y habilidosos. Para reclutarlos, no hay más que hacerles un carné de identidad falso y ponerlos en salas de trabajo discretas.
En Mou Yip, donde CRONICA localizó a varios menores, garantizan la fabricación y envío de 70.000 muñecas a Europa en tan sólo 40 días a un euro y medio la unidad.La propietaria, al ser preguntada por los menores, señala a una niña de unos 14 años y dice: «Todos miramos a otro lado, esto es un negocio. O nos permiten subir los costes de producción o esto es lo que hay».
Algunas empresas no tienen dudas: si los costes suben, y China deja de ser un regalo para sus cuentas corrientes, buscarán otros países del Tercer Mundo donde asentarse. Las hay que ya están pensando seriamente en la opción de marcharse, a medio plazo, si continúa la escasez de voluntarios dispuestos a perder la juventud por 50 euros al mes.
Hasta que ese día llegue, en las fábricas del sur de China se seguirá trabajando sin descanso.Los pedidos para esta temporada navideña ya están en las estanterías de los centros comerciales y casi toda la producción para 2005, incluidas las próximas fiestas, está comprometida. Los Reyes Magos de Oriente volverán a cumplir, un año más, con su compromiso de inundar con juguetes los hogares occidentales.
fuente: Periodistadigital
Made in China
Explotado por los Reyes Magos
El periodista se hace pasar por un empresario occidental. Fábricas donde niños, jóvenes y mayores trabajan en condiciones infrahumanas. Jornadas de 14 horas, siete días a la semana, para inundar Occidente de juguetes.
Por David Jiménez
El Mundo
29/11/04, 07.39 horas
Si los Reyes Magos existen, deben parecerse mucho a los empleados de la factoría de juguetes Mou Yip. El capataz les contrató en las aldeas rurales del oeste de China y desde el pasado mes de marzo les ha mantenido encerrados en este viejo y decrépito edificio de la ciudad sureña de Dongguan.
Para que los regalos de estas Navidades lleguen a tiempo, y los sueños de los niños de Occidente se hagan realidad, se trabaja siete días a la semana, 14 horas al día, hasta que el cuerpo aguanta. Se duerme y se come en la factoría y las visitas al servicio durante la jornada laboral están limitadas a dos por turno.
Los juguetes van tomando forma según pasan de un sector a otro de la línea de producción hasta que, al llegar al final, ellos mismos se declaran listos para emprender el largo viaje que los llevará a los hogares de Europa o EEUU. «Hola, soy la Cerdita Peppa», repiten una tras otra las muñecas rosadas antes de partir en cajas de ocho unidades.
Da lo mismo qué juguete pida este año su hijo por Navidad -¿un coche teledirigido? ¿una muñeca? ¿el último videojuego?-, las posibilidades de que lleve estampado el sello de Made in China son de más del 90%. Las factorías chinas empezaron a construir los juguetes de Occidente a principios de los 80 y, poco a poco, se han ido comiendo el mercado hasta monopolizarlo por completo.Un millón de trabajadores malpagados y casi siempre explotados, muchos de ellos menores, se encargan de mantener en pie uno de los mayores y más lucrativos negocios.
Las sirenas anuncian antes del amanecer el inicio de la jornada de trabajo en las dos mayores ciudades jugueteras del mundo, Shantou y Dongguan, en la provincia de Guangdong. Ambas quedan dentro de los límites de Juguetelandia, donde decenas de kilómetros cuadrados de parques industriales concentran más de 3.000 factorías, la trastienda de un mundo de imaginación y diversión que aquí no lo es.
Las hay de todos los tamaños y condición, desde pequeños y míseros talleres a inmensas plantas industriales de hasta 4.000 trabajadores, capaces de producir millones de unidades al mes.A la cola se encuentran fábricas que han sido convertidas en cárceles laborales, con sus ventanales enrejados, y las puertas cerradas con candados y con guardianes que vigilan más a los empleados que el perímetro de la fábrica. El nombre de las empresas no está identificado en la entrada y los edificios están registrados como inmuebles vacíos. Los empleados no pueden salir de los edificios durantes meses y los inspectores no pueden -o a menudo no quieren- entrar.
Dan Mei Yun trabaja en la fábrica Regalo de Dios, en Dongguan, desde hace seis meses. Llegó procedente de la provincia de Henan con sólo 16 años y el sueño de poder enviar algo de dinero a sus padres en el campo, donde millones de personas tratan de subirse al tren del progreso que está transformando China.
«Estoy desesperada porque con el dinero que me dan, sólo tengo para vivir. Me hacen pagar por la comida y el alojamiento. No puedo mandar nada a casa», dice la adolescente bajando la cabeza mientras sujeta en la mano un Teletubbie de peluche que repite su nombre y camina impulsado a pilas, uno de los previsibles éxitos de la temporada. El sueldo de Mei Yun: 49 euros al mes, 10 céntimos por cada hora extra.
El Gobierno chino asegura que el salario medio en las fábricas chinas del juguete está en los 600 yuanes, cerca de 55 euros al mes. La realidad es que ni siquiera las duras condiciones laborales que fija la ley -el sueldo mínimo está establecido en 40 euros- se cumplen. En muchas fábricas de Shantou y Dongguan los trabajadores son obligados a memorizar un formulario con las 50 respuestas que deben dar a los inspectores laborales o los empresarios occidentales que se interesen por su situación.«¿Has visto alguna vez a un menor trabajando?
Respuesta: No», dice una parte del escrito distribuido en Shantou, al que ha tenido acceso CRONICA. «¿Si cometes un error durante el trabajo, se te penaliza? Respuesta: No. La dirección y el capataz nos enseñan a hacerlo mejor con paciencia», se lee en otra.
Los testimonios de los trabajadores dan una visión muy diferente y describen la aplicación de un sistema de castigos que puede llegar a reducir los sueldos a la mitad, con multas económicas por simples despistes o errores en la producción, aunque la causa no esté en los empleados. Las fábricas de juguetes chinas son, por encima de todo, un mundo de contradicciones: niños fabricando juguetes para que se diviertan otros niños o productos destinados a la diversión que condenan a miles de personas a trabajar en condiciones de esclavitud.
Prácticamente todas las grandes empresas del sector, desde Disney a Hasbro o las grandes productoras de Hollywood, que han entrado en los últimos años en el mercado con la comercialización de los protagonistas de sus películas animadas, han desembarcado en China para abaratar costes.
Las decenas de miles de Barbies que este año vuelven a inundar las tiendas con su oferta de glamour y lujo salen de dos plantas chinas que la empresa Mattel tiene en el sur del país y que mantienen una plantilla de 8.000 empleados. Este año, el accesorio de la «Barbie ejecutiva», un mini ordenador portátil de plástico, se vende por cerca de 50 euros en las tiendas, el sueldo de un mes de las jóvenes que trabajan en el sector.
Pero aunque algunas compañías mantienen controles sobre las fábricas y cuidan de que no se abuse de los trabajadores, la mayoría sólo tienen en cuenta una cosa: el precio del producto.
La obsesión por arañar unos céntimos a cada unidad, de estirar un poco el margen, es lo que ha llevado al pequeño Bo (no es su nombre real) hasta Juguetes Mou Yip. El más joven de los empleados de la fábrica apenas aparenta 11 años. Su cometido es rellenar los juguetes con un sustitutivo del algodón, uno a uno, siempre a mano, durante 14 horas seguidas. Detrás de él se levanta una gran montaña de osos de peluche listos para ser enviados a los supermercados de la multinacional Wal-Mart, la mayor cadena comercial del mundo con más de 5.000 tiendas repartidas en decenas de países.
La empresa estadounidense, cuyo lema es «precios siembre bajos, siempre», tiene contratada en Mou Yip la producción de dos de sus juguetes para los próximos dos años: cuatro millones de muñecos que serán vendidos a 4,97 dólares la unidad, casi tres veces más del precio de fábrica.
SINDICATOS: PROHIBIDOS
Xu Feng Huan, que fundó esta factoría con 300 empleados en 1997, admite que las condiciones de sus empleados no son dignas y se defiende asegurando que la responsabilidad de los abusos recae en las empresas extranjeras. Su locuacidad obedece sólo a que no sabe que los dos hombres perfectamente trajeados que acabamos de darle nuestras tarjetas de visita somos en realidad periodistas.«Wal-Mart es muy poderosa porque sus pedidos son muy grandes y las fábricas dependemos de ellos. Cada año exigen precios más bajos y saben que eso nos obligará a tener a los trabajadores en esta situación. ¿Qué otra cosa podemos hacer?», se pregunta la propietaria de Mou Yip, segura de que así logrará convencernos de que nuestros juguetes los fabrique ella.
El National Labor Commitee, una organización defensora de los derechos de los trabajadores en el Tercer Mundo que tiene su sede en EEUU, asegura en su informe Juguetes de la miseria 2004 que no es extraño que los empleados del sector trabajen hasta 20 horas al día en los periodos prenavideños, que sufran constantes retrasos en el pago de sus sueldos y que sean despedidos a la mínima queja.
En las factorías de Guangdong, donde la humedad y el calor se hacen insoportables en verano, las largas jornadas se hacen más insoportables si cabe en plantas sin ventilación y sin apenas iluminación. Lo peor, sin embargo, suele llegar al finalizar la jornada, casi siempre de madrugada.
Los empleados deben descansar en dormitorios en los que las condiciones de miseria casi siempre superan todo lo que dejaron atrás en sus pueblos de origen. Hasta 20 personas se hacinan en habitaciones de 20 metros cuadrados y decenas de ellas compartan un único retrete. El hedor es insoportable. Los empleados deben ocuparse de la limpieza y rara vez reciben suficiente comida para mantenerles en pie al día siguiente. Los desfallecimientos y las enfermedades son constantes, pero apenas un 10% tienen seguro médico. Cuando caen rendidos, simplemente son reemplazados.
Las grandes multinacionales han encontrado la forma de quitarse la responsabilidad y desentenderse de los abusos contratando a intermediarios que negocian directamente con las fábricas desde Hong Kong. «Luego exigen precios mínimos que saben que sólo pueden lograrse rebajando los salarios y manteniendo horarios salvajes y se lavan las manos», asegura un intermediario que trabaja para la firma Wal-Mart.
China se ha convertido en la principal fábrica del mundo gracias a la mano de obra barata, la ausencia de sindicatos independientes -están prohibidos- y la pobreza de cientos de millones de campesinos que emigran a las zonas industriales en un intento de sumarse a los cerca de 400 millones de chinos que han salido de la miseria en el último cuarto de siglo. Los trabajadores chinos son rápidos, baratos y eficientes.
Hasta los mayores detractores del régimen comunista chino admiten que las fábricas, a pesar de las condiciones, han ayudado a desarrollar el país. Gigantescas áreas como el Delta del Río de la Perla, en el sur, han experimentado un cambio radical en los últimos años gracias a la manufacturación masiva de todo tipo de productos, desde muñecas hinchables -China también es el mayor productor de juguetes eróticos- a bicicletas.
El problema es que, mientras la región se enriquecía, las condiciones de los trabajadores se quedaban estancadas. El Ministerio de Trabajo chino reconoce que el salario medio en las zonas industriales sólo ha subido 68 yuanes (6 euros) en los últimos 12 años. Para muchos, el viaje ha dejado de valer la pena y, por primera vez desde la apertura económica de China, las fábricas de Guangdong tienen problemas para contratar a suficientes trabajadores.
Aunque las empresas jugueteras confían en que los 750 millones de campesinos que todavía viven en China mantengan la oferta de mano de obra barata en los próximos años, el sistema vive una primera e inesperada crisis. Las duras condiciones de los últimos 20 años están ahuyentando a miles de jóvenes que no ven motivo para buscar trabajo a cientos o miles de kilómetros de sus casas. El desarrollo económico ha empezado a llegar al interior del país y las oportunidades se reparten a zonas nuevas, como la ribera del río Yangtzé.
Las condiciones laborales en Dongguan son tan severas que muchos empleados, exhaustos, deciden volver a sus casas tras dos o tres años de calvario. «No poder descansar ningún día te va quitando las fuerzas hasta que llega un momento en que nada importa. O lo dejas o te mueres de agotamiento», explica Ai Xiao Long, un joven de 20 años que fue reclutado hace tres para la fabricación de coches teledirigidos.
NIÑOS Y ANCIANOS
El paisaje laboral ha empezado a transformarse y por primera vez se puede ver a muchos jóvenes varones ocupando puestos que antes estaban reservados a mujeres. «Ellas trabajan mejor, pero tenemos problemas para conseguir gente. Ahora vale todo, niños, mujeres, hombres, gente más mayor», explica el propietario de una factoría de Dongguan.
Los propios dueños de las fábricas admiten que la falta de empleados ha hecho que este año se contraten más menores que nunca, después de que su número se hubiera reducido hace cinco años tras una campaña del Gobierno contra la explotación infantil. Los niños son especialmente valiosos en la manufacturación de juguetes, que requiere de dedos pequeños y habilidosos. Para reclutarlos, no hay más que hacerles un carné de identidad falso y ponerlos en salas de trabajo discretas.
En Mou Yip, donde CRONICA localizó a varios menores, garantizan la fabricación y envío de 70.000 muñecas a Europa en tan sólo 40 días a un euro y medio la unidad.La propietaria, al ser preguntada por los menores, señala a una niña de unos 14 años y dice: «Todos miramos a otro lado, esto es un negocio. O nos permiten subir los costes de producción o esto es lo que hay».
Algunas empresas no tienen dudas: si los costes suben, y China deja de ser un regalo para sus cuentas corrientes, buscarán otros países del Tercer Mundo donde asentarse. Las hay que ya están pensando seriamente en la opción de marcharse, a medio plazo, si continúa la escasez de voluntarios dispuestos a perder la juventud por 50 euros al mes.
Hasta que ese día llegue, en las fábricas del sur de China se seguirá trabajando sin descanso.Los pedidos para esta temporada navideña ya están en las estanterías de los centros comerciales y casi toda la producción para 2005, incluidas las próximas fiestas, está comprometida. Los Reyes Magos de Oriente volverán a cumplir, un año más, con su compromiso de inundar con juguetes los hogares occidentales.
sábado, noviembre 27, 2004
Entrevista a productor de Juliana y Gregorio (cine nacional) y corto brasileño muy recomendado
Un par de cosas, esta entrevista al productor Stefan Kaspar quien llegó a la ciudad de Arequipa en setiembre. Teniendo en su haber otras películas como “Gregorio” y “Juliana”, Kaspar es, en realidad, un empecinado impulsor de la cinematografía nacional que parece ver coronado sus sueños con la aparición de la tecnología digital.
También recomendarles ver este corto: LA ISLA DE LAS FLORES (bajenlo via e-mule)
También recomendarles ver este corto: LA ISLA DE LAS FLORES (bajenlo via e-mule)
jueves, noviembre 25, 2004
Nueva biblioteca
breve...pero presente... encontré esta pequeña biblioteca, hija directa de uno de los enlaces que tengo. Visítenla aquí: Biblioteca.
viernes, noviembre 19, 2004
Música libre... ¡PERUANA!
¡buena! Hoy me di una vuelta por la Pontificia Universidad Católica del Perú...y encontré todas las máquinas, que tienen acceso internet en los pasillos, con un volante pegado... Mix tape I - www.internerds.org .
Ellos se describen como "sello online (...) sin fines de lucro (¿lucro? ¿como?) que nace bajo la influencia del peer-to-peer (soulseek, limewire, etc). todo gratis. el amor al arte no existe pero sí existe el amor por la música así que la difusión gratuita es una especie de consigna. "
Voy a empezar a bajar los tracks que ofrecen allí - todos de grupos peruanos.
A ver que se traen estos sujetos con una propuesta copyleft implícita aun... sería bueno ver alguna (cc)creative commons o alguna declaración de copia libre por ahí, en vez de declararse solo "gratuita".
Me parece genial, espero que los grupos ahí mencionados sean también fieles seguidores de la distribución libre de música.
En su página declaran que "internerds recors. nacimos para perder (dinero)" es algo que me paarece extremo. En este audio sobre música y dinero (Las mentiras de las discográficas) se declara que lo que se gana por vender discos llega apenas (si es que se gana) a un 30% con esfuerzo del total de lo que percibe un músico(estos son datos de España). Es decir más se saca haciendo conciertos.
Bueno, mi grupete también distribuye música electrónica libre...pueden darse una vuelta por: marujatrax.blogspot.com.
Ellos se describen como "sello online (...) sin fines de lucro (¿lucro? ¿como?) que nace bajo la influencia del peer-to-peer (soulseek, limewire, etc). todo gratis. el amor al arte no existe pero sí existe el amor por la música así que la difusión gratuita es una especie de consigna. "
Voy a empezar a bajar los tracks que ofrecen allí - todos de grupos peruanos.
A ver que se traen estos sujetos con una propuesta copyleft implícita aun... sería bueno ver alguna (cc)creative commons o alguna declaración de copia libre por ahí, en vez de declararse solo "gratuita".
Me parece genial, espero que los grupos ahí mencionados sean también fieles seguidores de la distribución libre de música.
En su página declaran que "internerds recors. nacimos para perder (dinero)" es algo que me paarece extremo. En este audio sobre música y dinero (Las mentiras de las discográficas) se declara que lo que se gana por vender discos llega apenas (si es que se gana) a un 30% con esfuerzo del total de lo que percibe un músico(estos son datos de España). Es decir más se saca haciendo conciertos.
Bueno, mi grupete también distribuye música electrónica libre...pueden darse una vuelta por: marujatrax.blogspot.com.
jueves, noviembre 11, 2004
Denuncian a empresas petroleras por contaminación de la Amazonía
Un colectivo de organizaciones ecologistas y de comunidades indígenas denunciaron a la compañía argentina Pluspetrol,a la norteamericana Occidental (filial de la OXY) y a la empresa peruana PetroPerú por atentar contra el medio ambiente y el hábitat natural de las poblaciones ubicadas en las cuencas de los ríos Corrientes y Pastaza, justo donde se encuentran los campamentos petroleros.
En una conferencia de prensa celebrada ayer en Iquitos, los grupos ecologistas denunciaron a las citadas empresas por evadir los programas gubernamentales de protección ambiental. Y en especial a la Occidental por usar en su territorio métodos de extracción y producción de crudo prohibidos en países desarrollados.
Fuente: La República (la nota completa)
Material Relacionado:
Yanacocha: El campo y la mina , Gustavo Gorriti
En una conferencia de prensa celebrada ayer en Iquitos, los grupos ecologistas denunciaron a las citadas empresas por evadir los programas gubernamentales de protección ambiental. Y en especial a la Occidental por usar en su territorio métodos de extracción y producción de crudo prohibidos en países desarrollados.
Fuente: La República (la nota completa)
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